
Desde 2019 · Una visión que se vuelve comunidad
Una historia que sigue creciendo
Una búsqueda personal que tomó forma como un proyecto compartido.
Recorre esta historia01El origen
Una idea comienza a florecer
En 2019, Mediconsciente encontró su nombre.
12.10.2019 · Río de Janeiro
El 12 de octubre de 2019, en la terraza del Sol Ipanema, apareció el nombre Mediconsciente. Tenía preguntas sobre la medicina y el deseo de que mi forma de ejercer pudiera acompañar mi forma de vivir.
Mi experiencia en urgencias y salud ocupacional me había enseñado a mirar más allá de un resultado.
Quería que las recomendaciones tuvieran sentido dentro de la vida de quien las recibía.
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El 12 de octubre de 2019, en la terraza del Sol Ipanema, en Río de Janeiro, apareció el nombre Mediconsciente. Todavía no tenía formulado todo lo que hoy expresa. Tenía preguntas sobre la medicina y el deseo de que mi forma de ejercer pudiera acompañar mi forma de vivir.
Mi experiencia en urgencias y salud ocupacional me había enseñado a mirar más allá de un resultado. Al escuchar a las personas aparecían sus jornadas, el descanso, la alimentación posible y las preocupaciones que llevaban consigo. Comprender ese contexto cambiaba la manera de acompañarlas.
Quería que las recomendaciones tuvieran sentido dentro de la vida de quien las recibía. Esa inquietud por la prevención, junto con mi interés por mejorar la atención, comenzó a dar forma al proyecto. La formación en gestión de clínicas y hospitales me ayudaba a pensar cómo convertir una idea en algo que pudiera sostenerse.
En lo personal, buscaba una vida cercana al deporte y la naturaleza. Antes de la pandemia ya imaginaba atender a personas en Chile mientras vivía en Brasil. La telemedicina unía una posibilidad profesional con ese deseo. Mediconsciente empezó a crecer en ese encuentro.
02La búsqueda
Entrar en una mirada más profunda
La experiencia, el estudio y la práctica fueron dando profundidad al proyecto.
La pandemia cambió mis planes: me quedé en Chile y no pude volver a Brasil. Comencé a trabajar en primera línea, en urgencias y, más adelante, en las unidades de pacientes críticos.
En 2022 cerré esa etapa y abrí un espacio para descansar, seguir aprendiendo y reorganizar el proyecto.
Aprender a cuidar mi propia sensibilidad también era parte de ese proceso.

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En 2019 ya estaba en Brasil. A fines de ese año viajé a Chile para visitar a mi familia y compartir las fiestas. La pandemia cambió mis planes: me quedé en Chile y no pude volver a Brasil. Mi visión de vivir allá quedó detenida. Comencé a trabajar en primera línea, en urgencias y, más adelante, en las unidades de pacientes críticos. Lo que Mediconsciente podía llegar a ser seguía acompañándome mientras aprendía a responder a una realidad exigente.
En los equipos conocí una entrega y una humanidad que dejaron una huella profunda. Cuidar implicaba estudiar, tomar decisiones, conversar con las familias y sostenernos entre nosotros. La experiencia amplió mi comprensión del cuerpo, la enfermedad y la fragilidad de la vida.
Al mismo tiempo, empecé a reconocer el costo del agotamiento y la falta de tiempo para escuchar. Me pesaba no poder comprender con calma qué estaba pasando en la vida de cada paciente. Esa distancia entre el cuidado que imaginaba y las condiciones para ofrecerlo hizo más clara la necesidad de construir otra manera de trabajar.
La expansión de la telemedicina permitió comenzar a darle forma. Atendía consultas privadas y compartía contenidos mientras el trabajo hospitalario ayudaba a sostener Mediconsciente. En 2022 cerré esa etapa y abrí un espacio para descansar, seguir aprendiendo y reorganizar el proyecto.
Aprender a cuidar mi propia sensibilidad también era parte de ese proceso. La naturaleza, el descanso y el acompañamiento terapéutico me ayudaron a escucharme. Quería que esa búsqueda de coherencia se expresara en la manera de acompañar a otras personas.
Fui comprendiendo que necesitaba reconocer las distintas dimensiones del ser humano: el cuerpo, la mente, el alma y el espíritu. En mi manera de entender el cuidado, cada una merecía un lugar. Esa mirada me impulsó a explorar nuevas terapias y a buscar el encuentro con otras disciplinas. Quería volver a unir ciencia y espiritualidad, con los pies en la tierra: abrir espacio al sentido y a la experiencia personal, manteniendo el rigor médico y el respeto por la evidencia en las decisiones clínicas.
03El encuentro
Una visión que se vuelve compartida
El encuentro con otras personas abrió espacio a nuevas formas de acompañar.
Mediconsciente fue creciendo a través de encuentros, amistades y relaciones de confianza. Reconocer las distintas dimensiones del ser humano me llevó a reunir personas con disciplinas y formas diferentes de mirar el cuidado.
un equipo ampliado.
Ciencia · Naturaleza · Comunidad
Un espacio que podíamos construir junto a otros.
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Mediconsciente fue creciendo a través de encuentros, amistades y relaciones de confianza. Reconocer las distintas dimensiones del ser humano me llevó a reunir personas con disciplinas y formas diferentes de mirar el cuidado. Quería que esa visión integral pudiera expresarse también en el equipo y en las herramientas que ofrecíamos.
Las conexiones fueron llegando y el equipo de BocaBoca trabajó en una identidad visual para expresar mejor lo que imaginaba. La naturaleza tenía un lugar esencial en esa visión. Quería que su cercanía se sintiera también al encontrarse con el proyecto.
Se sumaron vínculos alrededor del deporte, el yoga, la terapia ocupacional, la psicología, la nutrición y otras formas de acompañamiento. Hoy quiero reconocer a Samuel Bustamante, Pilar Silva, Alejandra Paz Novoa, Ignacia Arias, Álvaro Seymour, María Loreto Laval, Nini Mastro, Lea Poncet y, en general, a todo el equipo que da vida a Mediconsciente. Cada encuentro ha contribuido a que esta visión tome una forma compartida.
Sabía que abrir ese diálogo entre disciplinas también podía traer preguntas y críticas. Aun así, sentía que valía la pena explorar cómo acercar ciencia y espiritualidad de una manera responsable. Para mí, reconocer las dimensiones de la experiencia humana significa escucharlas con respeto y discernimiento, considerando qué puede aportar cada práctica, cuáles son sus límites y qué respaldo tiene.
El 15 de marzo de 2023 lanzamos una nueva página web, con un nuevo sistema de agendamiento y un equipo ampliado. Después vendrían otros encuentros y talleres. Mediconsciente dejaba de ser solamente una idea que yo intentaba explicar: se convertía en un espacio que podíamos construir junto a otros.
04La coherencia
Crecer también es aprender a sostener
Mediconsciente sigue tomando forma con tiempo, escucha y coherencia.
En junio de 2023 llegué a Río con la idea de quedarme tres meses. Una estadía temporal se convirtió en una decisión de vida.
La libertad que había imaginado también necesita disciplina.
MODELO INTEGRAL MEDICONSCIENTE
Estas metáforas expresan mi comprensión personal y espiritual de la experiencia humana y conviven con la formación médica y el respeto por la evidencia en las decisiones clínicas.
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En junio de 2023 llegué a Río con la idea de quedarme tres meses mientras esperaba una posibilidad de estudiar en España. La vida cotidiana, la cercanía con la naturaleza y lo que fui sintiendo cambiaron ese horizonte. Una estadía temporal se convirtió en una decisión de vida.
Sostener esa elección ha requerido organización, estudio y trabajo. Atender a personas en Chile desde Río implica asumir responsabilidades y dar continuidad al proyecto cada día. La libertad que había imaginado también necesita disciplina.
Mi búsqueda fue encontrando un lenguaje en el Modelo Integral Mediconsciente: el espíritu como esencia, el alma como conexión, la mente como llave y el cuerpo como templo. Estas metáforas expresan mi comprensión personal y espiritual de la experiencia humana y conviven con la formación médica y el respeto por la evidencia en las decisiones clínicas.
El camino también ha incluido exigencias, cambios y despedidas. He necesitado tiempo para procesarlos y reconocer mis propios límites. La historia de Mediconsciente continúa dentro de esa vida real: con entusiasmo, con dificultades y con el aprendizaje de cuidar lo que queremos sostener.
05El horizonte
Del bosque digital a nuevos horizontes
Un proyecto vivo que mira hacia la formación, la comunidad y futuros espacios de encuentro.
Quiero continuar mi formación y abrir conversaciones con quienes reconocen la importancia de considerar las distintas dimensiones de la persona.
Sueño con desarrollar la presencia de Mediconsciente en Brasil y España, y con espacios de cuidado cercanos a la naturaleza.
Son horizontes que requieren tiempo. Pienso en ellos como semillas.
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Quiero continuar mi formación y profundizar en lo que necesito aprender para acompañar mejor. Me interesa que ese aprendizaje converse con la experiencia y con la mirada integral que he ido desarrollando. Seguir formándome es parte de mi responsabilidad hacia quienes confían en mí.
El mundo digital ha permitido atender, construir vínculos y acercar el trabajo a la vida que deseaba. Chile forma parte de esa realidad. Hacia adelante, sueño con desarrollar también la presencia de Mediconsciente en Brasil y España.
Tanto Mediconsciente como esta página personal tienen también un propósito de encuentro: compartir mi visión con otros profesionales que entienden la medicina desde una mirada integral del ser. Quiero abrir conversaciones, intercambiar experiencias y construir vínculos con quienes reconocen la importancia de considerar las distintas dimensiones de la persona. Me interesa que esta historia pueda ser una invitación a aprender y colaborar.
Sueño con centros médicos físicos en lugares naturales: espacios donde podamos encontrarnos y acompañar procesos de cuidado con la naturaleza cerca. Pasar del bosque digital a un bosque físico expresa ese deseo de que lo que hoy construimos pueda recibir a las personas también de manera presencial.
Son horizontes que requieren tiempo. Pienso en ellos como semillas: hay un momento para plantarlas y después hace falta regarlas con paciencia, incluso cuando todavía no vemos frutos. Quiero seguir aprendiendo a reconocer esos tiempos y trabajar con otros para darles forma.
El infinito que estuvo en el nombre desde el comienzo sigue acompañándome como una imagen de ese horizonte abierto.
El infinito no está afuera.
El infinito habita en ti.

Medicina integral para
cuerpo, mente, alma y espíritu.
Ciencia, conciencia, naturaleza y comunidad.
Dr. Andrés Zúñiga · Fundador de Mediconsciente




